TRANSFORMACIÓN DE UNA TENADA

Una antigua cuadra con tenada adosada a la cara norte de una vivienda rural tradicional se transforma en casa para uno de los hijos de la familia. En el gran espacio de la tenada, al que se asciende guiado por luz cenital a través de una sugerente y tendida escalera, se crea el salón, atravesado de este a oeste por la luz desde los dos huecos preexistentes para pasar la hierba, y tensado por la luz diagonal introducida a través de dos lucernarios ubicados en esquinas opuestas. Una rasgadura practicada en el muro norte de piedra permite vistas lejanas a la altura de quien se sienta en el sofá. Los mechinales preexistentes en el muro de piedra se convierten de modo muy sencillo en unas luminarias que proporcionan una suave y cálida iluminación nocturna para momentos de relax. Cuando creemos haber descubierto todo el espacio, la casa aún depara sorpresas, como una escalera casi invisible que conduce al altillo, rincón para el ocio o el trabajo que se asoma desde lo alto al gran espacio de la tenada. Un interior que invita a jugar, pensar, soñar, vivir.

TRANSFORMACIÓN DE UNA TENADA