REFORMA DE PISO PARA UNA FAMILIA DE MÚSICOS

Los clientes, una pareja con un niño de corta edad, músicos con sensibilidad artística y gusto por la arquitectura moderna. La vivienda, un piso de unos 100 m2 del año 1967, elegido por su buena ubicación, pero con techos relativamente bajos y muy compartimentado, al contar con cinco dormitorios. Se decidió reducir su número a tres y convertir el resto de la casa en un amplio espacio único, luminoso y saludable en el que poder desarrollar e integrar con naturalidad todas las actividades familiares. El espacio se organiza y ordena gracias a unos elementos de amueblamiento fijos cuidadosamente diseñados, cuya calculada escala incrementa la sensación de amplitud y desahogo. Se sitúan como islas rodeables arraigadas a los pilares del edificio, los cuales así cobran valor como elementos estructuradores del espacio, y no sólo estructurales. Estos muebles isla, además de prácticos armarios, integran el equipo de música, la televisión y la iluminación nocturna. En una casa para amantes de la música, el reproductor de discos de vinilo, de uso habitual, cobra especial relevancia, por lo que se sitúa en lugar preeminente, mientras la televisión se relega a segundo plano, pudiendo quedar oculta en su mueble tras unos paneles deslizantes. La iluminación se integra como sencillos planos abstractos de vidrio blanco que se iluminan cálidamente por la noche y bañan las blancas superficies del suelo, las paredes y el techo. Con diversas posibilidades de encendido, intensidad y tonos de luz, permiten adaptar la escena lumínica a las necesidades de cada momento. Los instrumentos musicales, varias guitarras y un elegante piano de pared lacado en negro, encuentran lugar a un lado del espacio principal ante una pared negra que se funde con el piano, evocando la profundidad insondable de una caja escénica.

Como en otras obras anteriores, utilizamos sencillos pero eficaces mecanismos arquitectónicos para potenciar la fluidez espacial y la penetración de la luz natural hasta las zonas más profundas de la casa. Así una vivienda convencional, triste y cerrada, se transforma en un espacio sorprendentemente revitalizador, luminoso y acogedor, que más allá de limitarse a cumplir los requerimientos estrictamente funcionales que a cualquier vivienda se le demandan, pretende convertirse en un marco donde, en compañía de la música, la mente pueda liberarse del estrés urbano favoreciendo una vida familiar plena y saludable.

ESTADO PREVIO Y ESTADO REFORMADO