REFORMA DE ÁTICO EN AVILÉS

Un pequeño piso destartalado del año 1954, a la altura de los tejados, de las gaviotas y de los gatos. Con una terraza infrautilizada y degradada. Se recupera para la vida, se ajardina y se conecta visualmente el "pequeño jardín" con la zona de estar mediante un hueco a la altura de la vista de quien se sienta en el sofá. La casa se abre a la luz y a la vida de los tejados, despertando la conciencia del continuum con la naturaleza exterior. En una región de cielos grises se crea un interior resplandeciente, que se enriquece mediante el empleo de distintos materiales y escalas para diferenciar dos volúmenes que albergan los dormitorios por un lado y los cuartos húmedos (cocina y aseos) por otro. El resultado, un gran pequeño piso, espacialmente rico, saludable y abierto al exterior sin perder intimidad.